Un estudiante chino que recibió alojamiento gratuito de un jubilado en Londres, cumplió su promesa de llevarlo a China para brindarle una vejez digna

Por Rodrigo Martínez
10 June, 2026

Song Yang llevaba apenas tres días en Londres cuando vio a un hombre mayor luchando solo con unas maletas pesadas en el metro. Tenía 19 años, no hablaba bien inglés y no conocía a nadie en la ciudad. Aun así, se detuvo a ayudar.



Ese hombre era Johann «Hans» Hodel, un suizo de 66 años, jubilado, sin familia, sin pareja, sin hijos. La gratitud de Hans se convirtió en una invitación: le ofreció a Song alojamiento gratuito a cambio de ayuda con las tareas del hogar. Lo que empezó como un trato práctico se fue transformando en algo que ninguno de los dos supo nombrar al principio. Cuando en 2001 Song sufrió un accidente de tráfico y terminó en el hospital, fue Hans quien apareció a su lado y lo ayudó a ganar el juicio por compensación. Cuando Song regresó a China en 2007 con su maestría, no se olvidó del anciano que había quedado solo en Londres.



En 2008, Song pagó el equivalente a 16.000 dólares en cirugías para tratar la enfermedad de cadera que limitaba a Hans, y lo llevó a vivir con su esposa y su hijo en Zhengzhou. Hans enseñó inglés, español y alemán al niño, y dio clases voluntarias a los chicos del barrio. El 2 de diciembre de 2013, Hans Hodel murió a los 80 años rodeado por la familia que eligió. En su funeral estuvieron presentes representantes de la Embajada Suiza en China. Unos minutos con unas maletas. Una vida entera de gratitud.

Puede interesarte