
Daniel Chong pensó que esa tarde volvería a casa.
El 21 de abril de 2012, este estudiante de ingeniería de 24 años de la Universidad de California en San Diego fue detenido durante una redada antidrogas de la DEA en una casa de un amigo. Los agentes le dijeron que no sería acusado de cargos y, según sus abogados, un oficial le pidió que aguantara un poco, que irían a buscarlo en un minuto. Lo dejaron esposado en una celda de unos 1,5 por 3 metros, sin ventanas, y nadie volvió a abrir esa puerta hasta la tarde del 25 de abril.

Según su abogada, Chong bebió su propia orina para sobrevivir, tuvo alucinaciones y llegó a creer que los agentes intentaban matarlo con gases por la ventilación. La agencia AP informó que rompió sus lentes con los dientes y usó un fragmento de vidrio para grabarse “Sorry Mom” en el brazo; alcanzó a terminar solo una “S”. Cuando lo encontraron, estaba gravemente deshidratado y pasó cinco días hospitalizado con fallo renal y perforación del esófago, tras perder unos 6,8 kilos. En julio de 2013, el Departamento de Justicia acordó pagarle 4,1 millones de dólares, y la DEA se disculpó públicamente.
