
Los cockapoos, cavapoos y labradoodles llenan las redes de fotos adorables y se venden como perros ideales: dóciles, inteligentes y sin alergias. Pero un estudio del Royal Veterinary College de la Universidad de Londres acaba de poner en jaque esa imagen.
Los investigadores analizaron el comportamiento de 9.402 perros en el Reino Unido usando el Cuestionario de Evaluación e Investigación del Comportamiento Canino (C-BARQ) y encontraron que, en casi la mitad de los casos, estos cruces de diseño presentan más problemas de conducta que al menos una de sus razas progenitoras puras. Los cockapoos —mezcla de cocker spaniel y caniche— fueron los peores evaluados: mayor agresividad hacia dueños y extraños, y reacciones de miedo más intensas. Los labradoodles salieron mejor en algunos parámetros, pero superaron al labrador en cinco categorías problemáticas.
El estudio, publicado en la revista científica Plos One, también desmonta el mito del “vigor híbrido”: que algo sea una mezcla no garantiza un carácter mejor. Los autores recomiendan que, antes de adoptar o comprar, te informes a fondo sobre la raza o el cruce que te llama la atención. 🐶 Porque el perro perfecto para el Instagram no siempre es el perfecto para tu casa.
