
Una emergencia imaginaria planteó una elección difícil.
En 2013, el investigador Richard Topolski y sus colegas publicaron un estudio en la revista Anthrozoös en el que pidieron a 573 participantes que imaginaran escenarios de vida o muerte y eligieran entre salvar a una mascota o a una persona. En uno de los escenarios, debían elegir entre salvar a su propio perro o a un turista extranjero, y cerca del 40% dijo que salvaría a su mascota.

Algunos participantes describieron a sus mascotas como hijos o hermanos, más que como posesiones. Además, la cifra variaba según cómo se planteaba el dilema: por ejemplo, si la otra persona era un turista extranjero, un desconocido de su ciudad o alguien con quien tenían una relación cercana. Los autores advierten que son respuestas a una encuesta hipotética, no una predicción de lo que alguien haría bajo presión real. ¿Qué pesaría más para ti: el vínculo con tu perro o la vida de alguien que no conoces? 🐶
