Paul Claydon abrió la trampa y no podía creer lo que tenía enfrente.

El dueño de Fast Track Pest Control, en Essex, lleva años atrapando roedores, pero esta vez midió casi 40 centímetros de largo. Y no fue un caso aislado: según su propio testimonio, los avisos por ratas se mantuvieron altos durante todo el verano, algo que él mismo describe como poco habitual en su oficio.

Claydon atribuye el fenómeno a inviernos cada vez más suaves y a la basura que se acumula sin control, condiciones perfectas para que estos animales se reproduzcan y crezcan más de lo normal. Advierte además que no es solo un problema de tamaño: las ratas contaminan alimentos, dañan estructuras y pueden roer cables eléctricos hasta provocar incendios. Un caso similar afectó a Jemma y Sean Williams, cuya casa fue invadida por roedores que resistieron trampas y cebos. Y no es un hecho aislado en el país: solo entre 2023 y 2025 se reportaron más de 518.000 infestaciones en Reino Unido, una cifra que confirma que el problema va mucho más allá de Essex.

