Toto no se movió de esa puerta.

Su dueño le pidió a la familia que lo llevaran al Hospital Pablo Soria, en San Salvador de Jujuy, Argentina, para despedirse por última vez. Nadie imaginó que sería la última vez de verdad. Cuando todo terminó, subieron al auto y olvidaron al labrador de 6 años tirado junto a la entrada. Lleva más de una semana ahí.

Fátima Rodríguez, de una organización de rescate local, cuenta que ya buscan un nuevo hogar para él, pero con una condición: debe tener un patio cerrado, porque Toto intentará escapar para volver a esperar. Un vecino que lo alimenta resume lo que todos piensan al verlo: “Parece creer que su dueño vendrá algún día a llevárselo a casa”. Necesita una cirugía en una pata y aún no sabe que ya nadie va a cruzar esa puerta por él.
