Todas las mañanas de aquel verano de 1973, Masahisa Fukase se asomaba a la ventana de su departamento en Tokio con un teleobjetivo listo.
Abajo, su esposa Yoko Wanibe salía rumbo a la galería donde trabajaba, sin saber que la estaban fotografiando. Fukase repitió el ritual día tras día, obsesionado con capturar cada instante de su partida. Nunca imaginó que esas imágenes, reunidas después en la serie “From Window”, terminarían siendo el registro silencioso del desgaste de su propio matrimonio.

En 1976 Yoko firmó el divorcio, convencida de que él solo estaba con ella por sus fotografías. Fukase cayó en una depresión profunda de la que surgió otra obra: “The Solitude of Ravens”, hoy considerada una de las series más importantes de la fotografía japonesa.

