Un funcionario forestal jubilado de Turquía convirtió un paisaje árido en un bosque de millones de árboles: plantó 30 millones de retoños con ayuda de su equipo y los habitantes de la zona

Por Rodrigo Martínez
26 October, 2026

Hikmet Kaya tenía una tierra seca frente a él y una decisión por tomar.

Corría 1978 en la provincia de Sinop, al norte de Turquía, cerca del Mar Negro. Kaya, entonces jefe de gestión forestal, empezó a plantar árboles jóvenes junto a su equipo y a los aldeanos de la zona. No fue un gesto simbólico: según Cultura Inquieta, el proceso duró 19 años y él nunca dejó de trabajar durante ese tiempo. La cifra final ronda los 30 millones de árboles.

Los años pasaron, Kaya se jubiló y los árboles siguieron creciendo sin él. Cuando volvió con una fotografía del antes y el después, el paisaje que encontró ya no se parecía al de la imagen vieja: la tierra lucía exuberante. “Tuvimos éxito en este trabajo al cooperar muy bien con los aldeanos”, dijo, y añadió que hoy el distrito tiene más recursos forestales que entonces y que la sensación es muy buena.

El contraste pesa más con un dato de Global Forest Watch: desde el año 2000, Turquía ha perdido un 5,4 % de su cubierta arbórea. Mientras tanto, en Sinop, un hombre y su comunidad hicieron lo contrario.

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