
Thomas no eligió de quién enamorarse, solo amó. 🦢
Durante 18 años en una laguna de Nueva Zelanda, este ganso vivió junto a Henrietta, un cisne negro al que cuidó con una devoción feroz. Nunca se separaban. Hasta que un día Henrietta puso un huevo, y Thomas descubrió que su compañero de toda la vida era en realidad un macho, al que rebautizaron Henry. El golpe fue duro al principio, pero el amor entre ambos no se rompió: se transformó.


Cuando los huevos de Henry con otra pareja empezaron a eclosionar, Thomas se convirtió en el tío más entregado que se pueda imaginar. Ayudó a criar a 68 crías a lo largo de los años y les enseñó, una por una, a volar. Más tarde tuvo también 10 hijos propios con otra ave, aunque terminaron bajo el cuidado de otro ganso. Vivió su vejez, ya casi ciego, en un refugio de rehabilitación para aves, rodeado del cariño que él mismo había repartido durante toda su vida, y partió a los 40 años. 🕊️


