Vendedor: un hombre en Birmingham. Producto: un gato vivo de 3 años. Precio: 30 libras, unos 38 dólares. Plataforma: Vinted, la app donde la gente liquida camisetas viejas y zapatos que ya no usa. Así de simple. Así de perturbador.

Fue Abi Left, fundadora de Left Paw Cat Rescue —una organización del sur de Birmingham dedicada al rescate de felinos abandonados y vulnerables— quien detectó el anuncio y contactó al vendedor. Lo que encontró fue, quizás, lo más inquietante de todo: el dueño aseguró que no veía que estuviera haciendo algo malo. Sin culpa. Sin conciencia del daño. Un ser vivo reducido a un artículo de segunda mano con precio de oferta. 🐱

Lo que hace más grave el caso es que Vinted prohíbe explícitamente la venta de mascotas en su plataforma. La regla existe. El anuncio existió igual. El gato fue rescatado gracias a la alerta de Abi Left, pero este caso abre una pregunta que las asociaciones de bienestar animal llevan tiempo haciendo: ¿cuántos animales más están circulando en apps de compraventa sin que nadie los detecte a tiempo?

