Entre las ruinas de lo que fue un edificio en Venezuela, un gato camina despacio y maúlla. Busca lo único que conoce: los pasillos, los muebles, las voces de su familia. Nadie ha respondido todavía.

Los terremotos del 24 de junio, de magnitud 7,2 y 7,5, fueron los más fuertes que ha vivido el país en más de 125 años. En zonas como La Guaira y Caracas, bomberos y rescatistas de varios países han sacado con vida a decenas de perros y gatos de entre el concreto, muchos sin saber todavía a quién pertenecen.

Algunos dueños ya fueron encontrados. Otros, según reportes preliminares, no lograron escapar a tiempo. Por eso rescatistas piden ayuda ciudadana para identificar a estos animales, mientras iniciativas como Patitas a Salvo intentan reunir lo que el sismo separó en segundos.

