
Matt Walker es alérgico a los perros desde siempre. Es también genetista, y trabaja en una empresa llamada Kindred Companion Sciences que se propuso resolver justo ese problema con la herramienta más precisa que existe hoy: CRISPR.
Su equipo tomó células de piel de beagle y desactivó el gen que produce la proteína principal causante de las alergias. Ese material editado se implantó en óvulos que llevó una beagle sustituta, y en septiembre de 2024 nacieron Alfie y Bailey, dos hembras genéticamente idénticas en todo menos en eso.


Le hicieron pruebas de saliva y pelo a las cachorras: la proteína alergénica simplemente no aparecía. Le hicieron una prueba cutánea a Walker con extractos de un poodle, un goldendoodle y las dos beagles editadas. Su piel reaccionó a los dos primeros. A Bailey y Alfie, no. Hoy Bailey vive con él en Nueva York. Alfie vive en Florida con otro científico del mismo equipo. Pero antes de imaginar una tienda de mascotas hipoalergénicas, hay una advertencia clave: expertos independientes señalan que este gen es la causa principal de la alergia, no la única, y que la comercialización real de estos perros está a años de distancia.

