En Kumamoto, Japón, un fotógrafo salió a hacer lo de siempre: recorrer calles con la cámara de Google Maps al hombro, captando cuadra por cuadra para Street View. Lo que no esperaba era compañía.

Un Golden Retriever se le pegó al recorrido y no lo soltó. Trotó a su lado durante tramos enteros, y cada vez que la cámara disparaba, ahí estaba él, en el encuadre, como si también tuviera turno de trabajo. El resultado: más de mil fotografías donde el perro aparece una y otra vez, calle tras calle.

Nadie lo planeó así. Pero hoy, cualquiera que explore esas cuadras de forma virtual puede toparse con él, siempre presente, siempre fiel, convertido sin saberlo en la cara más querida de ese rincón de Street View.
