Hay aves que no compran el colchón, lo arrancan directo de la fuente. Los gorriones son de esos animales oportunistas que miran a una oveja pastando tranquila y piensan: ahí hay material gratis.

Con el pico van tomando mechones de lana suelta, esos que ya se están cayendo del cuerpo del animal, y vuelan derechito a su nido. La lana atrapa el calor mejor que cualquier ramita, así que los huevos y las crías quedan protegidos como en un edredón natural.

La oveja, mientras tanto, sigue masticando pasto sin sospechar que acaba de donar aislante térmico para una familia entera de gorriones. En la naturaleza nadie paga renta, pero todos encuentran la manera de cobrar algo.

