En Löhne, Alemania, hay una granja donde ser gay te salva la vida. Michael Stücke, de 51 años, se enteró de algo que la mayoría de los criadores prefiere ignorar: casi 1 de cada 12 ovejas muestra comportamiento homosexual, y esos machos que no se aparean con hembras suelen terminar directo en el matadero.

Stücke decidió hacer lo contrario. Empezó a comprar carneros gais por toda Alemania, ofreciendo más dinero que los mataderos, hasta reunir un rebaño de 21 animales con nombre propio —Karl y Wolli entre ellos— en una granja con capacidad para 100. Ahí viven él y su esposo, rodeados de ovejas que ya no tienen que fingir nada.

La lana de estos carneros ahora se convierte en gorras, parches y cordones de una marca llamada Rainbow Wool, y cada dólar de las ventas va a organizaciones LGBTQ+ en Alemania. Hasta Bill Kaulitz, de Tokio Hotel, se sumó como embajador. Un final feliz de lana y todo.

