Un grupo de estudiantes lleva más de 10 años ofreciéndose para cargar los ataúdes de veteranos que mueren sin familia

Por Matías Mora
12 August, 2026
Carlos Osorio

En octubre de 2015, seis estudiantes de la University of Detroit Jesuit High School and Academy cargaron los féretros de tres veteranos que nadie fue a reclamar en la morgue del condado de Detroit.

No tenían familia. No tenían quién los llorara. Así que el grupo de adolescentes se puso trajes oscuros, guantes blancos y decidió ser esa familia por una tarde, en una ceremonia en el Great Lakes National Cemetery de Michigan. Llamaron a su iniciativa Arimathean Pallbearer Ministry, en honor a José de Arimatea, quien cuidó el cuerpo de Jesucristo cuando nadie más lo hizo.

Más de una década después, el programa sigue vivo. John Dawson, director de servicio pastoral de la escuela, cuenta que cada año entre siete y ocho estudiantes se ofrecen para este trabajo silencioso, sin cámaras ni aplausos. Trabajan junto a funerarias locales para asegurarse de que ningún veterano termine su historia solo. A veces la dignidad no necesita testigos: solo alguien dispuesto a cargar el peso.

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