
Doce perros entraron al Stratford Festival de Ontario y ni siquiera pidieron palomitas.
Eran parte de un programa de dos años de K-9 Country Inn Working Service Dogs, la organización de Laura MacKenzie que los prepara para convertirse en perros de servicio. Antes del teatro ya habían pasado por zoológicos, el metro y ferias repletas de gente, todo para acostumbrarse a las luces y los ruidos que algún día tendrán que ignorar mientras cuidan a alguien. Esa noche, el desafío era otro: aguantar sentados toda la función de “Billy Elliot: The Musical” sin ladrar, sin moverse, sin robarse la escena.

Casi lo logran. La mayoría se quedó acurrucado a los pies de sus cuidadores, pero un par no resistió y asomó la cabeza por encima de los asientos para espiar el escenario, como cualquiera de nosotros en la última fila. Ann Swerdfager, del festival, contó que muchos espectadores ya llevan a sus propios perros de servicio a las funciones, así que recibir a los aprendices fue todo un gusto.
