Aleksandr Vasiliev llevaba pocas horas trabajando cuando decidió mejorar el arte moderno. 😳
Este veterano de guerra de 63 años, con heridas de Afganistán y Chechenia encima, hacía guardia en el Centro Yeltsin de Ekaterimburgo, Rusia, cuando vio algo que le pareció una injusticia visual: tres figuras sin ojos, sin boca, sin gracia.

Unos adolescentes se acercaron y le preguntaron por qué la obra estaba ‘incompleta’. Le dieron una lapicera. Él, convencido de que era un dibujo infantil abandonado, dibujó los ojos que faltaban en dos de las figuras.

El problema es que esa ‘corrección’ tenía nombre y apellido: ‘Tres Figuras’, de la pintora soviética Anna Leporskaya, prestada por la Galería Tretiakov y asegurada en unos 1.000.000 de dólares.

La restauración costó cerca de 3.348 dólares, que pagó la empresa de seguridad. Y aunque el trazo se pudo borrar, la Justicia no perdonó la ocurrencia: 180 horas de trabajo comunitario y evaluación psiquiátrica para el hombre que solo quería que esos rostros dejaran de mirar a la nada. 🖌️
