Era el día más triste de la carrera de Messi y el guardia ni siquiera pudo mirarlo.

Tras el 3-0 de Argentina a Benín en el Estadio Monumental de Buenos Aires, el capitán tomó el micrófono para despedirse de la selección frente a más de 80 mil personas. Todos los ojos estaban puestos en él. Menos los de un empleado de seguridad, que según el protocolo debía permanecer de pie, atento a las tribunas, con la espalda hacia el campo.

Solo podía escucharlo. Cuando Messi dijo «fue un orgullo muy grande para mí defender esta camiseta», el hombre ya no pudo contenerse y rompió en llanto, sin moverse de su puesto. El periodista Hernán Lirio lo grabó y el video acumuló miles de reproducciones y comentarios.
Un espectador lo resumió así: «De espaldas y llorando como todos nosotros».
