Caminaba descalzo por su propia casa, como cualquier noche, cuando el pie encontró algo que no debía estar ahí: una miniatura de la Torre Eiffel que guardaba como parte de su colección de recuerdos de viaje.

La punta metálica se clavó en la planta del pie con tanta fuerza que dos tercios de la estructura quedaron hundidos en la carne, dejando solo las cuatro patas de la torre asomando hacia afuera. En el hospital, la radiografía confirmó lo que el dolor ya anunciaba: el modelo había llegado casi hasta el hueso.

La imagen se difundió en 2020 a través de la cuenta de Twitter @TheMedicaIVideo, especializada en casos médicos, y recorrió medios de Hong Kong y Taiwán en cuestión de días. Miles de personas reaccionaron entre el dolor por empatía y las bromas sobre llegar a París en un solo paso. Nadie imaginó que un adorno de escritorio podía convertirse en un objeto tan afilado.

