Un golpe seco, y el ojo ya no volvió a ser el mismo.
En Taiwán, un hombre de 48 años aseguraba mercancía en su camión cuando la cuerda elástica que sujetaba se soltó de golpe. El retroceso lo tomó de lleno en el ojo izquierdo. No hubo corte, no hubo sangre visible, pero por dentro algo se había desprendido.

Los médicos documentaron el caso en The New England Journal of Medicine en abril de 2019: iridodiálisis traumática severa. El iris, esa parte coloreada que le da color a tus ojos, se había desgarrado por completo de su raíz de soporte, el cuerpo ciliar. La pupila perdió su forma natural y el paciente quedó con visión borrosa, sensibilidad extrema a la luz y visión doble.

Los especialistas explican que basta un impacto directo, una pelota, un puñetazo o el látigo de una banda elástica, para desprender el iris de su sitio. El ojo puede verse intacto por fuera mientras por dentro la estructura que controla cuánta luz entra queda completamente desconectada.
