Cheryl estaba fumando afuera de su oficina en Chinatown, Singapur, cuando un hombre se paró junto a ella.

Al principio pensó que se abanicaba la camisa por el calor. Segundos después entendió que, en realidad, se masturbaba a su lado. Le gritó, alcanzó a fotografiarlo y él se marchó caminando tranquilo, como si nada hubiera pasado.

Ellas no se conformó con eso. Horas más tarde, cerca del final de su turno, lo volvió a ver cruzando un puente hacia el Hong Lim Market and Food Centre. Avisó a una colega, lo persiguió y lo sujetó del cuello hasta que llegó la policía. El hombre, de 59 años, se disculpó diciendo que estaba borracho. Ella no le creyó una palabra, y las autoridades de Singapur confirmaron el arresto ese mismo sábado por la tarde en Upper Cross Street.

