Robert Pfleghardt solo quería pasarla bien con sus amigos. Tenía 62 años y estaba en un viaje a Las Vegas en 2021 cuando uno de ellos le retorció el pezón en plan de broma. Era una de esas bromas pesadas entre amigos que se olvidan al día siguiente. Pero al cabo de una semana seguía con la zona dolorida, y al frotársela notó un bulto del tamaño de una goma de borrar.

Al principio no le dio importancia. Según contó, pensaba que los hombres no tienen cáncer de mama. Aun así, se lo hizo revisar, y la mamografía confirmó lo impensable: era cáncer de mama y ya había llegado a un ganglio linfático. En la sala lo llamaron “Mrs Pfleghardt” y avisaron de que pasaba un hombre, porque había mujeres con el torso desnudo.

Los médicos le recomendaron primero una doble mastectomía, pero él optó por una lumpectomía en enero de 2022, seguida de un mes de radioterapia y tamoxifeno. Hoy cuenta su historia con una frase que repite a quien quiera oírla: “Boys trips save lives”. Y con un recordatorio: cualquier bulto en el pecho, en hombres también, merece una revisión.

