Abuzer tenía 65 años y Zeynep 59 cuando por fin sostuvieron a sus hijas en brazos.
Llevaban 34 años casados en Adıyaman, Turquía, y ese tiempo estuvo marcado por la pérdida de dos embarazos y por tratamientos médicos que probaron en distintas ciudades del país. Para pagarlos, vendieron su propia casa. Cuando las gemelas finalmente nacieron, las fotos de la familia visitando Anıtkabir se volvieron virales y conmovieron a miles de turcos.

Pero la alegría vino con una prueba más: descubrieron que alguien del vecindario había estado retirando la pensión de Zeynep durante casi dos años sin que ella lo supiera. Cuando le preguntaron a Abuzer si denunciaría al responsable, respondió algo que nadie esperaba: prefería no saber quién era, por miedo a que esa persona pudiera hacerles daño a sus hijas. Su prioridad nunca fue el dinero perdido, sino la seguridad de las niñas que tanto les costó tener. Tras conocerse la historia, la comunidad se movilizó para ayudarlos a mudarse a un hogar más seguro, cerca de la escuela de las pequeñas.

