En Alberta, Canadá, un hombre de 79 años entró a una escuela de belleza dispuesto a aprender algo que jamás imaginó necesitar: cómo peinar y maquillar a su esposa.
Llevan 50 años juntos. Ella siempre cuidó su cabello y su maquillaje con esmero, pero los problemas de visión empezaron a quitarle esa pequeña rutina que la hacía sentir bien. Él no lo pensó dos veces. En la Delmar College of Hair and Esthetics practicó con un maniquí, aprendió a manejar el cepillo y las tenazas, y hasta pidió consejos para aplicar rímel sin lastimarla.
“Este amoroso caballero vino hoy a aprender a ondular el cabello de su esposa. Ella es incapaz de hacerlo y frecuentemente se quema, así que fuimos y le enseñamos a ondular su cabello. ¡Tuvimos el placer de enseñarle! Le explicamos cómo hacer rulos con volumen en cabello corto, cómo proteger su piel de quemarse e incluso le enseñamos cómo poner máscara de pestañas.
Mi equipo y mis estudiantes se conmovieron por su deseo de ayudar a su esposa por más de 50 años. Sacó fotografías de su billetera y le mostró a todos su esposa hablando de lo bella que siempre ha sido y lo talentosa que era escribiendo hasta 100 palabras por minuto cuando trabajaba”.
-Carrie Hannah
Nadie se lo pidió. Nadie lo obligó. Lo hizo porque, después de cinco décadas, el amor también se demuestra sosteniendo un espejo para que la otra persona siga sintiéndose ella misma.
