Christopher Peden, de 36 años, llegó a la policía de Fort Wayne, Indiana, asegurando que lo habían apuñalado en el centro de la ciudad. Fue el 6 de mayo. Los oficiales lo trasladaron al hospital sin sospechar que esa versión era apenas el primer engaño de la noche.

Ahí, entre sedantes y preguntas, Peden cambió su historia. Confesó que se había cortado el pene con un cuchillo de cocina dentro de un garaje separado de la casa de su madre. Luego, según consta en la declaración jurada, roció el órgano con gasolina y le prendió fuego en el piso del garaje antes de alejarse caminando hasta cruzarse con la policía.

Los investigadores recolectaron como evidencia un recipiente de gasolina, cuatro encendedores y el cuchillo. Los documentos judiciales no precisan si los restos fueron hallados en la escena. Peden fue acusado de incendio provocado, un delito grave de nivel 4, y quedó bajo una fianza de 10,000 dólares antes de recuperar su libertad. Su abogado, David Feltz, aseguró que su cliente se encuentra estable.

