0,97 centímetros. Esa es la medida exacta que Michael Phillips, de 38 años, en Carolina del Norte, EE.UU., mostró al mundo cuando decidió dejar de esconder su condición. 🩺
Todo empezó como un reto casi de broma: desafió a cualquiera a demostrar que no tenía el pene más pequeño del mundo. Pero detrás de esa provocación había un micropene clínicamente diagnosticado, muy por debajo del umbral médico de 7,5 centímetros en erección, que le complicaba algo tan simple como orinar sin derramarse encima.
Lo que parecía morbo de internet se transformó en otra cosa. Más de 250 personas donaron cerca de 13.000 dólares para que Phillips pudiera costear una intervención que le devuelva algo de normalidad. Ni él mismo esperaba tanta generosidad.
