Hibiki Sato, de 26 años y sin empleo, tenía una obsesión metódica: los ojos de Ena Matsuoka.

La cantante japonesa, de 21 años e integrante del grupo Tenshi Tsukinukeni Yomi, subía selfies como millones de personas en el mundo. Sato las ampliaba hasta encontrar, reflejado en sus pupilas, el paisaje que la rodeaba. De ahí dedujo la estación de tren que usaba. Cruzó esos datos con Google Street View y ubicó el lugar exacto. También estudió videos grabados en el apartamento de Matsuoka: la posición de las cortinas, la dirección de la luz, para saber en qué edificio vivía.

La noche del 1 de septiembre de 2019 en Tokio, la esperó y la agredió al entrar a su edificio. Huyó, pero cámaras de seguridad lo identificaron. La policía lo detuvo semanas después y lo acusó formalmente el 8 de octubre. Un investigador se lo dijo sin rodeos al diario Sankei Shimbun: cada foto que subes puede delatar dónde estás.

