Un hombre de Texas disparó tres veces contra un armadillo y una bala rebotó en su caparazón y le destrozó la mandíbula

Por Sebastián Jerez
31 August, 2026

El armadillo no salió corriendo. Se quedó ahí, en el patio de una casa en Texas, cuando el dueño decidió dispararle tres veces para espantarlo.

Silvia Izquierdo / AP

Lo que no calculó es que el caparazón óseo de estos animales es prácticamente una placa curva capaz de desviar un proyectil. Una de las balas rebotó en el ángulo exacto, cambió de dirección en fracciones de segundo y volvió directo hacia el hombre, impactándole en la mandíbula. Las radiografías mostraron el hueso fracturado en varios puntos, con fragmentos del proyectil incrustados entre los dientes.

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Los médicos que lo atendieron señalaron que este tipo de heridas autoinfligidas por rebote de armadillo, aunque raras, ya se habían documentado antes en el sur de Estados Unidos. La anatomía del animal, diseñada por millones de años de evolución para resistir depredadores, terminó protegiéndolo mejor de lo que el cazador imaginaba.

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