Beyhan Mutlu, de 50 años, estaba tomando con amigos en un bosque cerca de İnegöl, Turquía, cuando el alcohol le jugó una mala pasada: se perdió de vista de todos.
Sus amigos, preocupados, tocaron la puerta de su esposa. Ella tampoco sabía nada. El teléfono sonaba y sonaba sin respuesta. Así que se armó lo que se arma en estos casos: un operativo con voluntarios y autoridades, linternas encendidas, rondas por el bosque buscando a un hombre que, para todos los efectos, estaba desaparecido.
Lo que nadie esperaba es que Mutlu, todavía con varias copas encima, se topara con el grupo de búsqueda y, sin reconocer la situación, se les uniera a caminar entre los árboles. 🍻🔦 Ayudó a buscar durante horas a la persona que todos necesitaban encontrar: él mismo. Cuando finalmente alguien gritó su nombre y él reaccionó, el operativo tuvo que reírse antes de poder respirar tranquilo.
