Robert Bevan, de Idaho, acaba de cobrar 50.000 dólares en un boleto instantáneo. Nada nuevo para él: es la 18ª vez que gana la lotería desde 1997, cuando su primer premio fue nada menos que una camioneta.

Pero cuando le preguntaron cuál era su secreto, Robert no habló de números de la suerte ni de estrategias. Habló de su esposa. Llevan 40 años casados y casi todos los días compran juntos un boleto, ya sea en la gasolinera o de camino al supermercado. Para él, esa costumbre compartida es la verdadera fortuna.

Entre 1997 y hoy sus premios han ido de los 1.000 a los 200.000 dólares. Pero lo que más repite Robert no es la cifra que se llevó a casa, sino con quién lleva cuatro décadas jugándose el número. Esa sí que es una apuesta ganada 🎰❤️
