

Daniel Isaac Velasco Baltazar tiene 23 años y una maleta que lo delató.
Cuando aterrizó en el aeropuerto de Haneda, Tokio, el 8 de agosto, cargaba algo más que ropa: 200 lagartos vivos, metidos uno por uno dentro de 22 pares de calcetines. Entre ellos, nueve ejemplares de Abronia graminea, el lagarto aligátor mexicano, una especie que solo vive en los bosques de México y que compró allá por apenas 3 a 4 dólares cada uno.
En Japón, ese mismo animal se revende hasta en 627 dólares. La diferencia de precio explica por qué alguien arriesgaría todo por un cargamento de reptiles escondidos en ropa interior. Una denuncia anónima alertó a las autoridades justo antes de una reunión de venta de reptiles, y ahí terminó el plan. Ahora enfrenta hasta cinco años de cárcel y una multa de hasta 62,700 dólares por violar la ley de aduanas japonesa.
