
Justin Montney tenía una boda por delante y 1.800 dólares ya pagados.
En febrero de 2020, su prometida, Alexis Athena Wyatt, de 22 años, murió en un accidente cerca de Colorado Springs. La boda estaba prevista para mayo. Cuando Justin le pidió a Copper Stallion Media, la empresa de Texas contratada para grabar el video de la boda, que le devolviera el depósito, la respuesta fue no: el contrato establecía que el depósito no era reembolsable. Según contó él, le ofrecieron usar ese crédito en su “próxima boda”.
Justin criticó públicamente a la empresa, y ahí empezó lo peor. Copper Stallion Media lo amenazó con demandarlo por difamación y creó un sitio web con su nombre para defenderse. Y el 23 de mayo, el día en que debía casarse, publicó en redes sociales un mensaje burlón que decía: “esperamos que llores todo el día” y “lo sentimos, pero no lo sentimos”.

La reacción fue inmediata. The Knot y WeddingWire retiraron a la empresa de sus plataformas, y Copper Stallion cerró sus cuentas en redes sociales. A medida que el caso se hacía público, otras parejas y profesionales del sector comenzaron a contactar a medios locales para contar sus propias experiencias con la empresa.
Al final, Copper Stallion anunció que cumpliría los contratos que aún tenía pendientes, pero que dejaría de aceptar nuevos clientes y cerraría sus operaciones.
