Un hombre se acostó a descansar en una banca de un hospital en China.
Cuando quiso levantarse, su cabeza ya no salía del reposabrazos. Dos personas se acercaron a ayudarlo: lo jalaron, lo empujaron, probaron ángulos imposibles, y nada funcionaba.
Fue entonces cuando uno de los rescatistas tuvo una idea que parecía brillante: meter su propia cabeza en el mismo espacio para entender exactamente cómo estaba atrapado el otro.
Funcionó al revés. En segundos, él también quedó atorado, y lo que empezó como un rescate se convirtió en dos hombres con la cabeza trabada en la misma banca, sin que nadie pudiera sacarlos.
Todo quedó grabado y se volvió viral, porque a veces la solución es el problema multiplicado por dos. 😂
