
Shaurn Thomas pasó 24 años en una cárcel de Pensilvania por un crimen que no cometió.
En 1993 lo condenaron por el asesinato de Domingo Martinez, un comerciante de 78 años, en el norte de Filadelfia. Los detectives sabían de una posible coartada y nunca la verificaron. En 2017, gracias a la Pennsylvania Innocence Project, salió libre. La ciudad le pagó 4.1 millones de dólares por el error judicial. Con ese dinero se compró una casa grande en Chadds Ford, autos y motocicletas.

Seis años después, en enero de 2023, Thomas mató a tiros a Akeem Edwards, de 38 años, tras una disputa por una deuda de apenas 1.200 dólares de cocaína. En diciembre de 2024 se declaró culpable de asesinato en tercer grado, conspiración y posesión ilegal de arma. La jueza Roxanne Covington lo condenó a entre 33 y 66 años y fue clara al dictar sentencia: “Que lo hayan condenado injustamente no significa que sea legítimamente inocente.”
