Un hombre decidió que su calva no podía quedar desprotegida en las salidas al aire libre, así que se le ocurrió la solución menos convencional: tatuarse la cabeza.

La idea original salió de su propio hijo, y el tatuador Dan, del estudio Hive Tattoo en Las Vegas, la hizo realidad. Después llegó el retoque, y con él, un detalle extra que nació de las sugerencias del público: agregar una rupia, la moneda del videojuego Zelda, para completar el diseño.

El resultado dejó feliz a todo el mundo, empezando por el protagonista, que reconoce tener una opinión un poco parcial: dice que este es su tatuaje favorito de todo el trabajo de Dan. Y la verdad es que cuesta no darle la razón cuando el cariño de un hijo termina escrito, literalmente, en la piel de su papá.

