Ben Carter tiene autismo severo y desde niño bebía agua solo de un vaso azul de Tommee Tippee. No por capricho: ese objeto era su forma de sentirse a salvo en un mundo que a veces le resulta abrumador.

El problema llegó cuando el modelo, descontinuado hace más de 20 años, se rompió. Ningún reemplazo servía. Ni el color, ni la forma, ni el peso en la mano se sentían igual para él. Ben dejó de tomar agua con normalidad y terminó hospitalizado por deshidratación.

Su padre pidió ayuda en redes sociales y la historia se volvió viral. Tommee Tippee encontró el molde original y fabricó 500 vasos idénticos, solo para él. Un plástico azul que para el mundo era insignificante, para Ben era el puente de vuelta a la calma.

