Timothy Harrison, de 18 años, se presentó a trabajar la noche de su graduación en Birmingham, Alabama. No tenía toga, ni entradas, ni forma de cruzar la ciudad hasta la ceremonia. Así que decidió quedarse detrás del mostrador de Waffle House, como si esa noche fuera una más.

Sus compañeros no lo permitieron. El gerente Cedric Hampton y la empleada Shantana Blevins organizaron todo en minutos. Le compraron pantalón, camisa y corbata, corrieron a buscar su toga y su birrete en la escuela Woodlawn, y Blevins condujo casi 32 kilómetros para llegar justo a tiempo. “Cuando me puse la ropa nueva, fue una sensación distinta, como tener un millón de dólares”, contó Timothy.

Lo que parecía el final feliz apenas comenzaba. Su historia se volvió viral y el Lawson State Community College le ofreció una beca completa, con libros incluidos. Un joven que días atrás no veía cómo llegar a su graduación ahora tiene un camino entero por delante.


