Sydney Benes perdió las piernas en un accidente automovilístico. Esa noche, en un bar, un guardia de seguridad la ayudó a bajar las escaleras para ir al baño. Cuando volvió, encontró su silla de ruedas —valuada en 4.000 dólares— destruida al pie de los escalones.

El responsable era Carson Brière, jugador de hockey, que la había lanzado por diversión. Cuando el guardia lo obligó a disculparse, dijo apenas “lo siento” y se marchó como si nada. Alguien subió el video: 100 millones de reproducciones después, medio internet pedía justicia.

Surgió una campaña para recolectar dinero para Sydney. Ella tomó solo lo necesario para reponer su silla y donó el resto a otras personas con discapacidad. Carson recibió 15 meses de libertad condicional y fue expulsado del equipo, el segundo que lo echa. Su carrera, según todos los indicios, ya no tiene mucho más camino por recorrer.

