
Athena cayó seis pisos y casi no lo cuenta.
En una clínica veterinaria de Aosta, Italia, le dieron pocas esperanzas. Pero su dueño, Gianluca Fanelli, no es cualquier persona: es el director de radiología del Hospital Umberto Parini. Convencido de que aún podía salvarla, la llevó al hospital de noche, cuando no había pacientes en espera, y le hizo una tomografía completa. Lo que encontró fue grave: un neumotórax. Así que operó a su gata ahí mismo, en la sala de angiografía.

Athena sobrevivió. Pero el hospital se enteró, abrió una investigación interna y derivó el caso a la fiscalía de Aosta. Fanelli podría enfrentar cargos por mal uso de fondos públicos y ofreció pagar de su bolsillo si el procedimiento generó algún costo. Hasta su esposa, la senadora Nicoletta Spelgatti, salió a defenderlo públicamente.
La historia dividió a medio internet: unos ven a un profesional que usó su conocimiento para salvar una vida en una emergencia real, otros insisten en que los recursos de un hospital público, estén ocupados o no, tienen un solo destino posible.
