Sanduk Ruit creció en una aldea remota del Himalaya nepalí y vio morir de enfermedades tratables a su hermana y a varios vecinos. Esa imagen lo llevó a convertirse en oftalmólogo y a desarrollar una técnica de microcirugía para cataratas que no requiere suturas, dura menos de cinco minutos y puede realizarse incluso en comunidades sin electricidad.

Los lentes intraoculares que utiliza son fabricados localmente a una fracción del precio de mercado occidental. El resultado: más de 130.000 personas recuperaron la vista de forma gratuita o casi gratuita en Nepal, Etiopía, Corea del Norte y decenas de países en desarrollo.

Cofundador del Tilganga Institute of Ophthalmology en Katmandú, Ruit ha formado a cientos de cirujanos en su método para multiplicar el impacto. Ha ganado el Premio Ramon Magsaysay y el Premio Isa al Servicio de la Humanidad. Para él, la ceguera curable es una injusticia, no una fatalidad.
