Meena Geltink tenía apenas unos años cuando llegó a Países Bajos, adoptada desde India. Poco después conoció a Minal Tijssen en un encuentro de fin de semana organizado para niños adoptados, y bastó un rato para que se hicieran amigas inseparables.

La vida las separó. Pasaron 15 años sin hablarse, cada una armando su propia historia a menos de 160 kilómetros de distancia sin saberlo. Hasta que un día Minal, de 44 años, le escribió por Facebook a Meena, de 43: “¿Te acuerdas de mí?” Junto al mensaje, una captura de pantalla de MyHeritage, el sitio de genealogía donde Meena llevaba desde 2017 esperando una respuesta sobre su familia biológica.

Cuando reinstaló la aplicación, apareció la respuesta que había buscado durante años: Minal y ella tenían los mismos padres. La amiga de la infancia con la que compartió risas en aquel campamento era, desde siempre, su hermana de sangre. Hoy ambas siguen unidas a las familias que las criaron, pero encontraron algo que no sabían que les faltaba.
