
Un monje budista no se quedó rezando en primera fila.
Era noviembre de 2022 y cientos de manifestantes marchaban por las calles de Bangkok exigiendo el fin de la cumbre APEC, que consideraban una vitrina para gobiernos represivos. La policía antidisturbios les cerró el paso con barricadas a varios kilómetros del centro de convenciones, y ahí se armó el caos: bastonazos, balas de goma y un vehículo policial que los propios manifestantes intentaron volcar.

En medio de esa marea de escudos y humo, un monje con su túnica naranja tradicional decidió que la resistencia pacífica tenía un límite y le lanzó una patada al aire directo a la línea policial. La foto le dio la vuelta al mundo, no por la violencia, sino por lo insólito de ver a alguien vestido para meditar convertido en la imagen más comentada de toda la protesta.
