Gavin Keeney escuchó un chapoteo. El niño de 10 años acababa de salir de la piscina y estaba en el porche cuando vio a su madre, Lori, hundirse durante una convulsión. Una cámara de seguridad de la casa captó su reacción. Se lanzó al agua, la llevó hasta la escalera y mantuvo su cabeza fuera del agua durante más de un minuto.

El abuelo de Gavin saltó entonces para ayudar. Lori, que tiene epilepsia y es propensa a sufrir convulsiones, contó que habían comenzado la mañana con un baño y que el episodio la asustó más que nunca. El Departamento de Policía de Kingston reconoció a Gavin con un premio por su valentía. Lori lo llamó su héroe y su “ángel guardián”.

