Un niño de 12 años disparó y mató a un joven de 20, y luego le rogó al juez: “Prometo ser un buen chico, solo quiero ir a mi casa”. El juez negó la liberación.

Por Diego Aguirre
31 August, 2026

Tenía 12 años cuando apretó el gatillo.



La noche del 9 de junio de 2025, en la cuadra 300 de Otter Drive, en el West Side de San Antonio, Texas, un auto se estrelló contra una casa cerca de Loop 410 y la autopista 90. Adentro, en el asiento del conductor, estaba Marcus Rene Nolf Estrada, de 20 años, con múltiples heridas de bala. Murió poco después en el hospital. Tres sospechosos huyeron a pie esa noche y la policía no logró atraparlos.



Más de un año después, en agosto de 2026, un menor de 13 años fue arrestado y acusado formalmente de asesinato capital por ese crimen. Compareció ante el juez William Cruz Shaw en la corte juvenil de San Antonio, donde un oficial reveló algo que heló la sala: no habían podido localizar a ningún familiar o tutor para avisarles del arresto.



Semanas después, en una nueva audiencia, el propio menor tomó la palabra para suplicar que lo dejaran ir a casa, prometiendo cumplir cada orden judicial. El juez le negó la liberación. Su identidad sigue protegida por tratarse de un menor, pero el caso continúa activo, y la policía asegura que es, por ahora, el único detenido.

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