El hecho ocurrió a comienzos de octubre de 2026, en una localidad de la región de Kírov, Rusia.
El menor estaba jugando cuando cayó sobre una barra de metal que sobresalía del suelo. El objeto penetró por la zona inguinal y avanzó por la pared abdominal hasta alcanzar el mediastino, la región del pecho donde se encuentra el corazón.

Fue trasladado de urgencia al Hospital Central de Urzhum.
Los médicos consultaron con especialistas regionales, pero decidieron operarlo inmediatamente porque trasladarlo podía resultar demasiado peligroso.
«Teníamos que actuar de inmediato», explicó Irina Koshcheeva, responsable del hospital.
El cirujano Dmitry Golubev describió la supervivencia del niño como «un segundo nacimiento», ya que la barra evitó por muy poco los órganos vitales.

Tras una delicada intervención, los especialistas consiguieron retirar el metal y cerrar la herida.
El menor completó su tratamiento y recibió el alta médica.
Una diferencia de apenas unos milímetros pudo haber cambiado completamente el desenlace.
