En 2021, Noah tenía 4 años y un amor absoluto por Bob Esponja.
Tanto que un día, desde el celular de su mamá, entró a Amazon y empezó a comprar. No una paleta, ni diez. Compró 918, repartidas en 51 cajas, y las mandó directo a la casa de su tía en Brooklyn. Cuando Jennifer Bryant, su madre, revisó la cuenta, encontró un cargo de 2.618,85 dólares y una política de “no devoluciones” que la dejó sin salida: los helados ya estaban comprados, y nadie te devuelve el dinero de 918 paletas.

Bryant es estudiante de trabajo social en la Universidad de Nueva York y madre de otros dos niños, así que ese golpe económico no era ninguna broma. Por suerte, su compañera Katie Schloss armó una campaña en GoFundMe que en 24 horas ya había cubierto el costo total, y terminó juntando casi 11.000 dólares. Amazon también se sumó: contactó a la familia y donó el equivalente del pedido a una organización benéfica.

Bryant, que contó que Noah tiene TEA, dijo que usará el dinero extra para su educación y apoyo. Al final, la travesura más cara de Brooklyn terminó pagando algo mucho más importante que un congelador lleno de Bob Esponja.
