
Gabriel tiene 5 años y ya sabe cómo funciona la justicia.
En Senador Canedo, Brasil, se acercó al soldado Guilherme Toledo, quien trabajaba en un proyecto social de la Policía Militar, para contarle que alguien lo había empujado mientras corría. El agente, con toda la seriedad del mundo, empezó a tomar nota del caso. Pero cuando le preguntó quién era el responsable, la respuesta lo descolocó: el acusado era Rafael, su propio tío, también de 5 años.
Lejos de descartar la denuncia, Guilherme siguió el juego hasta el final y hasta sumó a su esposa, la abogada Thainara Alexandre, como ‘defensora’ del pequeño acusado. Rafael no lo negó: confesó que empujó a su sobrino porque caminaba muy lento. El juicio improvisado terminó como debía terminar cualquier conflicto familiar, con un apretón de manos y Gabriel pidiéndole la bendición a su tío, como si nada hubiera pasado.
