Sylas tiene 3 años y quería una hermanita. Como todavía no llegaba, su mamá Mary le compró una muñeca en Pensilvania, Estados Unidos, y desde ese día algo cambió en la rutina de la casa.

La bañaba después de natación aunque eso atrasara la hora de dormir. La alimentaba en el auto antes de llegar a casa. La llevaba con él hasta al supermercado, sosteniéndola con el mismo cuidado con que cargarías a un bebé real. Mary grabó todo sin imaginar que un video subido el 14 de julio llegaría a 4 millones de vistas en una semana.

“Está aprendiendo a manejar sus propias emociones y a comunicarse mejor”, contó ella en Good Morning America. Alguien le dijo que las muñecas eran solo para niñas. Mary respondió con lo único que importaba: su hijo es feliz, y eso alcanza y sobra.
