Ryan Holets solo iba a atender un llamado por un posible robo detrás de una tienda en Albuquerque.
Ahí encontró a Crystal Champ, de 35 años, inyectándose heroína junto a su pareja. Champ llevaba más de dos años viviendo en una carpa junto a la autopista, y estaba embarazada de ocho meses. Ryan no la arrestó. Sacó su teléfono, le mostró una foto de su esposa y sus cuatro hijos, y le hizo una pregunta que ninguno de los dos olvidaría: ¿le permitiría adoptar a su bebé?

Hope nació el 12 de octubre de 2017 con síndrome de abstinencia neonatal y pasó sus primeros días desintoxicándose. Rebecca, la esposa de Ryan, no dudó ni un segundo en decir que sí. Crystal se despidió de su hija en el hospital con una sola petición: que la cuidaran. Meses después, el propio presidente de Estados Unidos contó esta historia frente al Congreso.




